Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación - OTRI

       

Universidad del Valle y la Compañía Energética de Occidente desarrollan transformador inteligente que ganó el primer lugar en los Premios FISE a la Innovación

En el ecosistema de innovación suele afirmarse que las universidades deben acercarse al sector empresarial para mostrar sus capacidades. Sin embargo, también ocurre lo contrario: las empresas buscan en la academia el apoyo para resolver sus desafíos tecnológicos. Ese fue el caso de la Compañía Energética de Occidente (CEO), empresa del grupo Promigas, que acudió a la Universidad del Valle para enfrentar una problemática crítica del sector eléctrico: el hurto de energía, las limitaciones de acceso a ciertos territorios y la necesidad de modernizar la gestión de transformadores en zonas vulnerables del país.

Un desafío tecnológico para el sector eléctrico

CEO identificó la necesidad de contar con un transformador capaz de integrar en un único dispositivo el equipo de distribución, los sistemas de medición y la infraestructura de gestión eléctrica. Su visión era desarrollar un transformador inteligente que permitiera:

  • Reducir a cero las pérdidas no técnicas asociadas al hurto de energía.
  • Gestionar de forma remota el comportamiento del transformador.
  • Disminuir las fallas frente a los transformadores convencionales.
  • Integrar capacidades modulares y escalables según las necesidades de cada territorio.
  • Gestionar eficientemente fuentes de energía renovable, especialmente en zonas aisladas.

Con este reto, CEO buscó a la Universidad del Valle para aprovechar sus capacidades científicas, técnicas y metodológicas.

El liderazgo académico

El proyecto fue liderado por Diego Fernando Echeverry Ibarra, director del Programa de Ingeniería Eléctrica de Univalle, quien explica los diferenciadores del prototipo:

“Este transformador integra en un solo dispositivo el sistema de medición, la red de distribución y el transformador. Su diseño modular permite añadir funcionalidades, gestionar remotamente el sistema, detectar y eliminar sobrecargas, y reducir el hurto de energía prácticamente a cero. Además, su módulo inteligente facilita la gestión energética en zonas con fuentes renovables intermitentes”.

La mirada desde el diseño y la innovación

A este proceso también se sumó Jalime Zúñiga, gestora de la OTRI y diseñadora industrial, quien apoyó la conceptualización desde un enfoque centrado en el usuario:

“El reto fue entender a los diferentes actores, sus expectativas y el contexto donde operaría el transformador. Esto permitió generar alternativas de solución y lograr un producto funcional y usable”.

El proyecto se desarrolló en plena pandemia (2020–2021), lo que implicó adaptarse al trabajo remoto, prototipado digital y nuevas dinámicas colaborativas.

 

Un trabajo interdisciplinario

El desarrollo contó con el apoyo de los grupos de investigación:

  • GRALTA – Grupo de Alta Tensión, con la participación del profesor Ferley Castro.
  • SISTEL UV – Grupo de Telecomunicaciones, con la participación de Fabio Germán Guerrero.

También participaron estudiantes y egresados de Ingeniería Eléctrica, Diseño Industrial y otras áreas, consolidando un equipo interdisciplinario.

La Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación – OTRI – acompañó la negociación con la empresa, la propuesta técnica, la protección industrial y el cierre del proyecto.

Sobre este acompañamiento, el profesor Echeverry indicó:

El apoyo de la OTRI fue eficiente y oportuno, especialmente en el cierre, que es donde pueden surgir diferencias entre las partes. Gracias a su experiencia en este tipo de proyectos, todo se dio de manera adecuada”.

Reconocimientos nacionales

El Transformador Inteligente de Distribución TID obtuvo el primer lugar en los Premios FISE a la Innovación, liderados por CIDET y la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia.


Además, fue finalista en los Premios Ámbar de ASOCODIS, que reconocen el talento y la innovación del sector eléctrico colombiano.

Para el profesor Echeverry, estos logros son especialmente significativos:

“Este reconocimiento demuestra que el trabajo articulado entre empresa y universidad sí da resultados. Fue un reto enorme desarrollarlo en pandemia, pero logramos crear un producto totalmente aplicable y con impacto real en el sector energético”.

Un modelo de colaboración con impacto

Este proyecto deja lecciones valiosas: la innovación se potencia cuando convergen diferentes disciplinas, visiones y capacidades.

“A veces creemos que todo está resuelto, pero siempre hay oportunidades. La clave está en construir equipos diversos que aporten piezas esenciales a un mismo rompecabezas”, agregó Echeverry.

Con este desarrollo, la Universidad del Valle reafirma su capacidad de generar soluciones tecnológicas con impacto regional, nacional e internacional, consolidando su papel como aliado estratégico del sector productivo y como referente en la transferencia de conocimiento.